Tanto si somos una empresa como si somos un usuario particular, debemos ser conscientes de que ciertas conductas en Twitter pueden resultar molestas a nuestros seguidores y al resto de usuarios, lo que equivale a no ganar seguidores o, peor aún, a perder los que ya tenemos. Para evitar que eso pase, aquí os traemos la primera parte de nuestra guía de aciertos y errores en la red de los 140 caracteres.
La primera impresión es la que cuenta. En ocasiones, que un usuario decida o no empezar a seguirnos puede depender más de la imagen que le transmitimos que de nuestros contenidos. De ahí la importancia de contar con una buena ‘carta de presentación’. Las tres reglas básicas en este sentido son elegir un nombre de usuario sencillo y fácil de recordar (es decir, fácil de mencionar en un tweet); añadir una descripción (biografía) de nosotros atractiva, real, certera y, por supuesto, breve (disponemos de un máximo de 160 caracteres); y, por último, mostrar siempre un avatar (imperdonable dejar el ‘huevo’ que viene por defecto) y un fondo atrayente y acorde con la imagen que queramos transmitir.
Calidad antes que cantidad. A todos nos gusta incrementar rápidamente nuestro número de followers, pero debemos darnos cuenta de que, al igual que en muchas otras cosas, aquí la calidad resulta más importante que la cantidad y que, por ello, es preferible tener paciencia e ir poco a poco que obsesionarse con ganar y ganar seguidores. Es decir, no sirve de nada tener 1.000 seguidores que no hablen con nosotros, porque nuestros mensajes no les interesan en absoluto. Lo que cuenta es ganar usuarios interesados en nosotros y dispuestos a interactuar. Mejor 100 seguidores ‘de calidad’ que 1.000 a los que no les resultamos útiles. Y es que no hay que olvidar que el fin de Twitter es crear una verdadera comunidad en la que usuarios afines conversan de lo que les interesa.
No todo vale a la hora de ganar seguidores. Precisamente porque Twitter es una comunidad para hablar y estar al día de lo que realmente te gusta y te interesa, la clave para ganar usuarios es proporcionarles contenidos que les aporten algo, que les resulten útiles. Esa es la única manera de conseguir que alguien nos empiece a seguir y, sobre todo, que siga haciéndolo pasado un tiempo. Si queremos darnos a conocer, hablemos con usuarios afines a nosotros, entremos en su conversación y mostrémosles que tenemos cosas interesantes que decir. Esto quiere decir que podemos ir olvidándonos de utilizar ciertas técnicas agresivas para ganar seguidores, como, por ejemplo, empezar a seguir indiscriminadamente con el objetivo de que esas personas nos empiecen a seguir a nosotros también o pedir en nuestros tweets que la gente nos empiece a seguir. El spam, por supuesto, prohibidísimo.
No te sientas obligado a seguir a quién no te interese. Del mismo modo que no nos tiene que sentar mal que alguien a quién seguimos no nos siga, no pasa nada por no seguir a uno de nuestros seguidores. Esto no es Facebook, donde el seguimiento es recíproco, sino que en Twitter la regla es seguir únicamente a quién verdaderamente nos interese. Entre otras cosas, porque de no hacerlo, nuestro Timeline se nos empezará a llenar de mensajes irrelevantes o molestos para nosotros. Por eso, hay que abandonar esa idea de seguir a quien nos sigue para ‘devolverle el favor’.
Cercanía y amabilidad. Son dos cualidades indispensables para mantener a nuestros seguidores. Seamos siempre cordiales, cercanos y amables con ellos (incluso si nos critican), y, por supuesto, agradezcamos retweets y contestemos a las menciones. Y es que pocas cosas gustan más a un usuario de Twitter que ver cómo la persona a la que se ha dirigido le responde. Es algo que ‘humaniza’ nuestra cuenta. Si queremos, también podemos dar las gracias a aquellos usuarios que nos empiezan a seguir.
{ 0 comentarios }







