Sabemos lo importante que resulta para las empresas que los internautas hablen bien de ellas. A algunas compañías las menciones les vienen solas gracias a su popularidad (o su buen hacer en Internet), por lo que no tienen que hacer nada para generar ellos mismos esa actividad de marca. El problema surge cuando esas menciones no llegan por sí solas y la empresa intenta suplirlas artificialmente.
¿Cómo? Normalmente, recurriendo a publicar falsos comentarios en blogs, foros y redes sociales, una práctica a la que se le conoce como ‘siembra de comentarios‘ y que, lejos de ser beneficiosa para las compañías, sólo delata que ésta desconoce cómo conseguir que se hable de ella en Internet de una manera adecuada, real y, sobre todo, honesta con sus usuarios.
Hay dos maneras de llevar a cabo esta siembra de comentarios. La menos elaborada –y más fácil de evitar– consiste simplemente en hacer que programas robot (bots) escriban los comentarios automática y masivamente. La segunda técnica pasa por hacer estos comentarios de forma manual. Una o varias personas se encargan entonces de dejar comentarios en páginas en las que interese que se hable de la empresa. Las opiniones que se suelen dejar básicamente se reducen a experiencias muy positivas con la empresa y recomendaciones de ésta.
El objetivo de estas menciones es que parezcan lo más reales posibles. Lo último que se pretende es dar impresión de falsedad o publicidad, entre otras cosas, porque los moderadores de las páginas en las que se dejan los comentarios no tardarían en bloquear y expulsar a los ‘sembradores’.
Es por ello por lo que se intenta hablar de manera coloquial y además, lo habitual es que se utilicen distintos usuarios. Así parece que no es una única persona la que siempre deja buenas opiniones de la empresa, algo que, a los ojos de los demás usuarios, no aportaría demasiada fiabilidad a la marca. Aparte, aunque siempre se habla bien de la empresa, se intenta que los elogios no sean demasiado exagerados, ya que eso delataría demasiado que se trata de un comentario hecho por la propia empresa y no por un usuario real.
Sin embargo, esta práctica, como decimos, no suele tener los resultados esperados. De hecho, puede incluso volverse en contra de la empresa y afectar muy negativamente a su imagen de marca. ¿Por qué? Básicamente, porque cuando nos damos cuenta de que todos esos comentarios en los que se pone por las nubes a la empresa son falsos, tendemos a crearnos una opinión bastante negativa de la compañía y podemos incluso dedicarnos a dar a conocer a los demás usuarios esas malas prácticas, lo que sin duda hace que la popularidad y credibilidad de la marca caiga en picado.
Esta es la principal razón por la que las empresas no deberían recurrir nunca a la siembra de comentarios, pero además hay que tener en cuenta que se trata de una práctica muy poco honesta. Estamos engañando a los usuarios intentándoles hacer creer que de verdad hay gente hablando bien de nosotros cuando lo cierto es que somos nosotros mismos quienes estamos dejando esos comentarios. ¿De verdad es esa la relación que una empresa quiere tener con su clientela?
Llegados a este punto, quizá os plantéis “De acuerdo, nada de sembrar comentarios, pero ¿entonces cómo consigo que se hable de mí?” La respuesta no es otra que generando contenido de calidad, algo que como os contábamos en este otro post, es la verdadera clave del éxito online. Y es que sólo proporcionando a los usuarios contenidos útiles, atractivos, originales e interesantes conseguiremos que la gente hable bien de nosotros y nos recomiende.


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Fantastico post. Grandes ideas.