Un blog corporativo es sinónimo de éxito: aumenta la exposición online, mejora la imagen de marca y sirve como punto de encuentro entre clientes (actuales y potenciales) receptivos y dispuestos a interactuar. Pero para conseguir todo esto, hay que hacerlo bien desde el primer momento, desde antes incluso de empezar a publicar contenido.
Por eso, lo primero es pararse a establecer los objetivos a medio y largo plazo que queremos conseguir con el blog y diseñar nuestra estrategia de acuerdo a ellos. ¿Buscamos que el blog nos sirva para incrementar nuestra presencia online o queremos reforzar con él los objetivos del negocio? ¿Pretendemos mejorar nuestra imagen de marca o nuestra intención es que nos ayude a situarnos como líderes de opinión en nuestro sector? ¿Lo creamos para facilitar y aumentar la comunicación con nuestro público? Son preguntas a las que debemos responder para tener claro qué queremos y cómo vamos a tratar de conseguirlo.
Esto último tenemos que saberlo muy bien, ya que aquí la clave es planificar, nada de esperar a ver qué pasa y ya luego improvisar. Conocemos cuál es nuestro objetivo y vamos a diseñar cómo alcanzarlo. Vamos a estudiar a nuestra audiencia para elaborar contenidos que vayan –e incluso, se adelanten– a sus intereses, vamos a crear comunidad y, por supuesto, vamos a escuchar lo que tienen que decirnos (esto no es un monólogo, sino una conversación entre la marca y sus usuarios).
Conscientes de nuestra meta y nuestro camino, es hora de empezar a publicar contenidos. Pero no contenidos cualquiera, sino contenidos de calidad: originales, útiles, interesantes, entendibles, trabajados y que a la gente le apetezca compartir y recomendar. Sólo así atraeremos a nuestra audiencia (no sólo a público interesado en nuestra marca, sino también en nuestro sector) y, lo más importante: la mantendremos y la incrementaremos día tras día.
Además, escribiremos de manera regular (no queremos que alguien visite nuestro blog y se vaya al ver que no hay nada nuevo), hablaremos de nuestra marca sin caer en el autobombo excesivo (la información atrae, la publicidad ahuyenta), daremos una imagen honesta y transparente (eso mejorará nuestra imagen de marca y fomentará la participación de los usuarios) y nos dirigiremos a nuestro público de una forma directa y, al mismo tiempo, cercana y cordial (no hay que ser ni muy coloquiales ni demasiado formales, dependiendo siempre del posicionamiento de la firma y del tono de nuestros usuarios). Ni que decir tiene que gestionaremos los comentarios rápidamente y de la manera adecuada, tanto los positivos como los negativos.
Otros detalles aparentemente insignificantes resultan también muy importantes para tener éxito. Nos referimos a cosas como tener un dominio propio, una URL atractiva y fácil de recordar, y un diseño original, funcional y atractivo (siempre en concordancia con nuestra imagen corporativa).
Por último, unas recomendaciones a la hora de promocionar el blog. Queremos darnos a conocer, pero tenemos que hacerlo bien y sin dejar llevarnos por las prisas. Y es que una promoción inadecuada no sólo no nos ayudará a promocionarnos, sino que nos puede dar mala fama y acabar perjudicando mucho. Por eso, nunca recurriremos al spam y, en su lugar, participaremos en blogs y redes sociales similares como un miembro más.
Leeremos blogs (eso nos servirá además para estar al día y ver cómo lo hacen los demás), comentaremos (nunca comentarios insustanciales) y participaremos en la conversación (así también comprobamos cuáles son los intereses de la audiencia). De esta manera, mostraremos a los demás usuarios que tenemos cosas interesantes que decir y que el mejor lugar para oírlas es nuestro blog.

