
Esta contestación es fácil. Lo que sea necesario; ni más, ni menos.
La verdad es que la discusión sobre la extensión de los textos es más común de lo deseable, porque en mi opinión no tiene sentido.
Si lo ponemos en otro contexto se entiende bien. El Quijote. Dos libros y mil y pico páginas, ¡¡¡Bien pocas!!! Las cartillas Rubio; sólo 20 ó 30. Aquello se me hacía interminable.
Hay que dar al lector algo que le interese, y no preocuparse de la extensión. Repito, que le interese al lector, no al que escribe. De forma que, presta atención a lo que escribes, y no al contador de palabras.
Y recordad, en internet no tenemos a los lectores atados a la pata de la mesa. Cuando se aburran, se irán .
Pero si habíamos acordado que los textos tenían que ser cortos, ¿no? No, habíamos dicho que tenían que ser concisos y todo lo breves que sea posible. Decir lo mismo o más, con menos palabras. No hay lugar para textos recargados, pero si para contenido de calidad. Al fin y al cabo, eso es lo que buscan los lectores.
Joe Sugarman, en su libro ‘Advertising secrets of the written word’, comenta como crecía el éxito de una newsletter que editaba según aumentaba el contenido. Esta newsletter estaba destinada a madres y trataba sobre el cuidado de sus hijos. Seguro que, si estas en esa situación, quieres saber todo lo posible, ¿verdad?
Esto es, la longitud del contenido estará en función de:
- El producto. Más características/beneficios, requieren más texto.
- La audiencia. No es lo mismo dirigirse a las madres que comentaba antes, que a un viajero experimentado comprando un billete en la web de una aerolínea.
- El objetivo. Si lo que quieres es cerrar una venta, es probable que necesites más texto explicativo del producto/servicio que si lo único que buscas es que el lector se subscriba a una newsletter.
Redaccionseo.com Team


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